viernes 10 de julio de 2009

Es de sabios cambiar de opinión

Ya he mencionado antes el caso de Florence Cassez, mismo que sigue provocando polémicas y tensiones, especialmente entre los gobiernos de Francia y México.

El presidente de México ha manifestado que, dada la culpabilidad demostrada (en base a las propias víctimas) de la ciudadana francesa, debe cumplir en México una pena de 60 años de prisión.

El día de hoy el presidente Sarkozy ha solicitado nuevamente la extradición de la secuestradora, en virtud de los convenios de la Convención de Estrasburgo. Los legistas mexicanos han fundamentado en base a los mismos que México no tiene obligación de extraditar a la ciudadana si en su caso se le demuestra la culpabilidad.

Ante la crisis de gobernabilidad, demostrada claramente con las últimas elecciones, es conveniente que Felipe Calderón fomente acciones que lo fortalezcan. Ceder ante la presión francesa resultaría contraproducente, no sólo para su gobernabilidad, sería una contradicción evidente ante la supuesta contundencia con que ha decidido establecer una guerra contra el crimen organizado.

Y a Sarkozy no le vendría de más recordar el lema eje del discurso nacionalista francés "Liberté, Égalité, Fraternité". Si como dice, México es ya una democracia sólida, sería preferible que no interviniera en favor de una delincuente, de lo que no cabe duda, aplicando los principios de libertad, igualdad y fraternidad para con la soberanía de otra nación. Sarkozy no piensa en las víctimas ¿Desea la extradición? pues que antes ofrezca una entrevista con las víctimas de Florence para la nación y prensa francesas, que se conozca en La France la otra cara de la historia.

Sin embargo, Calderón tampoco puede eludir otro aspecto fundamental. La confusión y corrupción en torno al caso lo llevan a esta posición incómoda, en gran medida por su franca necedad (si señor presidente, necedad) al no hacer los movimientos necesarios, por el bien de la patria, en las instituciones de seguridad pública federal, quienes son responsables del enredo Cassez.

Señor presidente, tiene ante usted una oportunidad invaluable de fortalecer su posición. Este es el momento donde se requieren las verdaderas acciones contundentes, empezar por limpiar la casa no le vendría mal a su gobierno, a su investidura, pero ante todo, a los ciudadanos.

¿Cómo podemos esperar que en el exterior nos respeten si no establecemos ese mismo respeto dentro de casa? Presidente Calderón, en sus manos está cortar las verdaderas cabezas que sostienen la perversa fuerza del crimen organizado, ya no puede ignorarlas. Quizá existan compromisos difíciles de cumplir, pero es usted el presidente, y es de sabios cambiar de opinión.

El país necesita hasta la más pequeña muestra de compromiso con un verdadero cambio. Nosotros, los ciudadanos, y en la medida de los posible dado el entorno de crisis que vive el país, podemos contribuir, es cierto. Pero la cabeza que gobierna, razón por la que fue cerradamente elegido, debe marcar la pauta, debe emprender una acción determinante... arriesgar.

Así pues, si queremos que en lo futuro un Sarkozy o cualquier otro mandatario muestre respeto a nuestras instituciones, es necesario fundamentar ese respeto en la realidad.

Florence Cassez es culpable de secuestro. ¿Usted con qué culpas quiere cargar? ¿podrá con ellas?

jueves 11 de junio de 2009

Re-encuentros

El año pasado representó para mi sin duda el más difícil de mi vida. Ahora lo defino como un año de purificación donde mi vida estuvo en juego durante el secuestro, para vivir un extraño proceso de recuperación en el más extenso sentido de la palabra. Fue un año de contrastes lleno de riqueza.

Este año hasta ahora, y gracias en gran parte a algunas herramientas muy interesantes que brinda internet, es mi año de re-encuentro (y al anteponer "re" lo hago por la íntima conexión que el término tiene con la realidad). Re-ecuentro con la vida, con la familia, con Dios, con amigos, conmigo mismo.

Hay entre los amigos que éste año re-aparecieron uno que siempre ha sido particularmente significativo en mi vida.

Conscientes como somos de nuestras diferencias (dada su religión diferente a la mía, su tendencia política, etc.) no podríamos ser en muchos aspectos más opuestos. Eso en principio no representa pero alguno en nuestra amistad;son nuestras diferencias lo que hace nuestra amistad tan significativa. Compartimos, empero, un profundo amor a la vida, respeto a la personalidad del otro (y me refiero igualmente a El Otro, el prójimo), así como un pasado donde la enfermedad del alcoholismo nos hermana a partir de las lecciones y dádivas que trae consigo también.

Hace unos días volví a verlo. Compartimos ahora algo más: él fue también víctima directa del secuestro durante 2 días. Nuestras miradas no sólo reflejaron el gran entusiasmo de re-encontrarnos y reavivar la amistad. Si antes nos hermanó el alcoholismo, ahora lo hace una experiencia que difícilmente se puede compartir con otros, incluso la familia más próxima que viviera el trauma tan de cerca no es capaz de comprender los sentimientos y experiencias puestas en juego, enfrentadas durante un secuestro.

Aun cuando se que no estoy solo, confieso que durante mucho tiempo me sentí así, a pesar de la terapia emprendida durante la recuperación del trauma. Si algo pude constatar cuando estuve en cautiverio fue la certeza de ese algo que nombramos Dios presente a mi lado. Una vez más esa certeza me cobija y me brinda un cómplice fraternal con quien puedo hablar de lo ocurrido esos 9 días y que, sé, entiende a cabalidad a qué me refiero.

Y pienso nuevamente en las maravillas que los hombres somos capaces de crear en oposición a nuestra igualmente enorme capacidad de destruir. La amistad, palabra cara y escasa, es una de las más nobles creaciones humana y en mi caso ha sido pródiga; la vida me prodiga ahora un hermano más como regalo invaluable, que si bien ya lo era, los años transcurridos en un largo intervalo de experiencias ajenos uno del otro, fortalecieron el vínculo sin precedentes en mi vida.

En las urnas y en la intimidad de nuestras religiones somos diferentes, es cierto. En esencia, al compartir los claroscuros de nuestros pasados, nos descubrimos hechos de una misma materia, quiero pensar que de los sueños, de esa luz en que el alma es una con la gran energía cósmica; y donde a pesar de nuestras construcciones mentales el espíritu vibra a una frecuencia específica y podemos sintonizarnos, curarnos y re-encontrarnos sin cesar.

viernes 8 de mayo de 2009

Entre el virus y la crisis

La atmósfera se descubre con aromas que muchos creíamos desaparecidos. El cielo que nos abraza nuevamente parece cobrar el rostro que Jose Ma. Velasco se esforzara por capturar en cada pincelada, mostrándonos los tonos azules que añorábamos, diluidos por el smog. Ahora no es el cúmulo tóxico de gases el que nos oculta la región más transparente. Su traslucidez no se refleja en lucidez mental o social con la misma intensidad de ese color azul, si bien hay una dolorosa toma de consciencia volando entre el viento que sopla entre los barrios y colonias.

La caótica naturaleza antinatural a que nos habituamos fue remplazada súbitamente por una calma con sabor a mortandad. No solamente la que se expresa en los hospitales entre las especulaciones sobre lo que se informa y lo que entre multitud de batas y cubrebocas se lucha por mantener vivo: se manifiestan decenas de muertos, al parecer se esconden en su verdadera proporción.

Teorías de conspiración fluyen de conversación en conversación, de correo electrónico a correo electrónico, todas buscan explicar y solo confunden más. El virus existe, sin duda alguna. Momento propicio no para la precaución; es el terror que sutil se aloja en nuestros pulmones, y más aun, en nuestros pensamientos.

Incertidumbre total, desesperación, incapacidad para confiar (ante las evidencias históricas de los sistemáticos engaños gubernamentales); se instala la vulnerabilidad en nuestros corazones que ya no deben comunicarse con los labios por temor al contagio.

No es un estado de guerra, pero se le parece. No es un estado de secuestro, pero se le parece. ¿En dónde coinciden? Nos revelan la fragilidad de la vida humana.

Todos lo tenemos claro ahora: basta la aparición de un virus, ente microscópico carente de vida, para revelarnos quebradizos ante la vida. Reconocemos nuestro rostro efímero. Un semblante profundamente triste que ante un futuro poco favorable se desdibuja aun más. 

El aire que respiramos recuerda en su tristeza septiembre de 1985. Ese germen de unidad late débilmente, pero se escucha. “La identidad nacional se adopta por su capacidad de solucionar la crisis” expresa la doctora Liah Greenfeld en su libro sobre el nacionalismo. En México quizá nuestra identidad se adopta por nuestra capacidad para mantenernos solucionando crisis tras crisis. Eso es algo que reconozco ahora de mi país. Ese sentido de supervivencia que se manifiesta con una unión hoy también se percibe frágil, suspirante. 

México ya no se percibe aterrorizado, se percibe profundamente triste y abatido. Resulta difícil a pesar de la fragilidad que se declara en la consciencia de nuestra mortalidad poder reconocer la oportunidad de asumir el cambio real, no maquillado entre pancartas y mítines, cuando la inactividad amenaza el sustento. Y en medio de esa necesidad de no perder la fe se declara la recesión.

Quizá esta entrada les parezca a algunos que nada tiene que ver con el secuestro. El secuestro confronta con la muerte, precedido de un estado de terror, al que sobreviene un cúmulo de emociones contradictorias dentro de un profundo proceso de duelo.

No me atrevo a decir que ser mexicano duela, es un sinsentido pues no lo determina la nacionalidad. Ser humano duele por la consciencia que nos diferencia de otras especies. Tendemos a eludirla pues embiste como el toro en el ruedo, pero refleja en la misma medida el valeroso espíritu humano. 

Deseo que este acercamiento al caos, a la mortalidad, nos permita establecer una diálogo profundo con nuestra esencia de ser humanos. Ser o no… un virus, una guerra, un secuestro, la explotación indiscriminada de los recursos de nuestro planeta, la vorágine salvaje corporativa que arrasa con nuestra especie… estamos en medio de la encrucijada shakepeareana contundentemente vigente. Si como Hamlet lo dudamos demasiado el final puede ser trágico. México, un país forjado desde un sentido tragicómico no tiene que permanecer secuestrado por la inconsciencia, todo radica en una decisión, la cuestión que el bardo lúcidamente señaló. Cuando asumimos profundamente nuestra vulnerabilidad aparece la identidad común de nuestra nación que, entre crisis, remueve los escombros de las estructuras que una y otra vez permitimos se reconstruyan encima de fallas evidentes. Quizá un virus, esa micra no viva, nos permita reconstruirnos sobre la tierra firme de nuestra consciencia.

domingo 3 de mayo de 2009

"Si, si es"

Hace ya algunos días atrás recibí una llamada. Un agente del ministerio público que está al tanto de mi expediente me notificó que habían logrado aprehender a otros secuestradores que se estimaba vinculados a mi caso, era necesario presentarme para identificar a los posibles culpables.

Desde el primer momento no puedo negar que sentí un vértigo. Si bien no quiero ni pretendo olvidar lo ocurrido, me he propuesto dejar todo en el lugar que le corresponde en el pasado. Me doy cuenta de que siempre será parte de mi vida y que las sensaciones y recuerdos de lo ocurrido pueden regresar sin ningún tipo de aviso. 

Por otro lado, no puedo eludir ni deseo hacerlo mi responsabilidad ciudadana ante la situación. Afortunadamente la notificación se me hizo con tiempo suficiente para tratar de prepararme emocionalmente. Aun así hay cosas que por más que se planifiquen sorprenderán.

Mi mayor temor lo constituía la posibilidad de equivocarme... la posibilidad de mandar por error a la cárcel a una persona me aterraba. Aun así me sobrepuse al pensar que de cualquier forma hasta no estar ahí no podría saberlo con precisión y que, a estas alturas, a peores miedos me he enfrentado con éxito.

Me presenté como se me solicitó en medio de un tenso ambiente magnificado por la crisis sanitaria desatada en México. Acudí con mi padre, quien fue negociador y también fue citado, y me encontré con 4 desconocidos más, quienes al igual que nosotros fueron víctimas y negociadores.

El acceso al área donde los mantienen arraigados es de alta seguridad aunque los policías que están a cargo del lugar son amables dentro de lo que las circunstancias permiten. Hacen varias revisiones para ver que no carguemos armas u otro tipo de objeto peligroso, y los celulares deben ser igualmente puestos a resguardo.

La identificación se realiza en la cámara Hessell, muy similar a lo que pueden observar en las series policiacas. El turno de la primer persona mantenía en nosotros cierta tensión. Dos de mis acompañantes, familiares entre sí, fueron secuestrados juntos. El impacto de observarlos reconocer sin lugar a dudas a esa persona me aceleró el pulso. Yo no pude reconocerla como participante en mi caso, como tampoco ocurrió con una segunda persona sospechosa.

La tercer persona en entrar a la cámara venía bien preparada para el proceso. Fue casi imposible hacerla hablar durante cerca de 15 minutos, en mi caso escuchar era fundamental pues nunca pude ver a mis captores.  Tras esos minutos que, por otro lado, evidenciaban un gran temor a ser identificado, una serie de mentiras encarnadas en una persona poco hábil para encubrirse, el sujeto finalmente articuló algunas breves frases.

Una especia de carga eléctrica recorrió mi espalda y centró toda la atención en mis oídos que no pudieron dudar. Una extraña emoción compuesta por el miedo recordado al instante, una profunda tristeza, una penetrante alegría y un extraño éxtasis con sabor a justicia se apoderaron de mi en tan solo milisegundos. Estuve cerca de derramar algunas lágrimas, pero con el mismo sentido contradictorio fueron sustituidas por las palabras "Si, si es."

Inicialmente yo esperaba que entre los aprehendidos encontraría a una persona que me interrogó el primer día de la reclusión, quien se perfilaba como líder. No fue él sino otro sujeto, encargado de cuidarnos y que de hecho por mucho tiempo despertó sentimientos altamente encontrados, pues dadas las circunstancias puedo decir que se portó amable con mi acompañante y conmigo. Fue quién abogó por permitirme desatarme las manos cuando el cincho plástico me cortaba la circulación (de hecho ya no sentías las manos), fue quien nos permitió tomar duchas, quien incluso nos ofreció una cena especial (un plato de pozole, nuestra última cena el día previo a nuestra liberación), y fue su mano la que se extendió a darme dinero para pagar el taxi una vez que fuéramos soltados.  A pesar de todo, participó durante todo el proceso y, junto con otros muchos, nunca perdí de vista que era un delincuente, y que no hizo nada más (una llamada anónima para brindar información lo ubicaría en otra posición, esa simple acción).

Ahora sigue su proceso y será finalmente recluido dejando, hasta donde entendí, una hija "huérfana" (pues la madre también fue recluida). Y quizá tome aun más tiempo lograr la justicia que permita recluir a todos los que participaron; cuando brindaba mi declaración de reconocimiento entendí que independientemente de los procesos policiales, legales y burocráticos, la única justicia real que puedo obtener proviene de mi mismo al valorar la vida que conservo, entregarme a ella y abrazar infinitamente colmándolos de cariño, a todos mis familiares y amigos que han estado con mi familia y conmigo.

martes 14 de abril de 2009

Reporte especial SOS

domingo 12 de abril de 2009

Hace exactamente un año atrás

Hace exactamente un año atrás, a esta misma hora, caminaba junto con "O" hacia una avenida. Mis zapatos sin agujetas se aferraban a mis pies como yo lo había hecho a la vida durante 9 días.

Tomamos el primer taxi que pudimos. Un gran nerviosismo seguía corriendo por nuestros poros, la pesadilla estaba por terminar, pero aun se respiraba el asfixiante aroma del peligro. 

Hace exactamente un año atrás, a estas horas, vi salir por la puerta de la casa en que me crié a mi hermano... cuando estuve cerca de no volver a hacerlo. Tras pagarle al taxista, lo abracé y entré al patio donde mi madre y mi primo querido me recibieron con un abrazo que me cobijó y que se intensificó cuando mi padre  bajó del segundo piso y se unió a nuestros llantos.

El miedo contenido durante 216 horas de incertidumbre se condensó en lágrimas que aun ahora dejan asomar algunas nubes, mientras les escribo. 

Hace exactamente un año atrás, tras haber encarado el rostro de la muerte que quiso morder mis labios, inició un viaje intenso de reconocimiento profundo, a veces iracundo, inconexo, otras confuso, hilarante, afrodisíaco, deprimente, amoroso, apasionante... eso que llamamos vida.

Hace exactamente un año atrás resucitaron en mi vida mis sentidos, mis anhelos y miedos más profundos, mis preguntas más sinceras, mis errores más gustosos, mi tangible necesidad de ser humano; más no lo hicieron por si sólos: de por medio hubieron sonrisas, lágrimas, abrazos, gemidos, sabores inusuales; hubieron grandes y sutiles momentos de sublimación artística sólo presenciada por algunos cuantos en un pequeño escenario, hubieron fiestas y reuniones colmadas de sensual agradecimiento al cosmos, noches enteras de charlas curativas, más sonrisas, lágrimas y abrazos; sesiones de terapia afortunadas, noches de insomnio colmadas de sabiduría que traían consigo respuestas delicadas, encuentros fortuitos que dejan huella en la piel de mi espíritu, desencuentros lamentables que contribuyen aun ahora a forjarlo, postergaciones de besos que quisieran darse con total entrega pero que aguardan a mejores momentos para el encuentro, y otros que bañan aun mi alma por brindarse sin duda ninguna.

Hace exactamente un año atrás la duda más profunda se erigía en el horizonte, que gradualmente fue aclarándose en presente; recuperando la noción sencilla de la normalidad antes fracturada.

Hace exactamente un año atrás, tras creer que todo lo perdía, en una noche como esta recobraba la brisa acariciante de la libertad.

Hace exactamente un años después, hoy, celebro estar.

La vida no será nunca la misma, ha tomado un año recuperar el sentido de normalidad.

Hoy las horas pasan nuevamente escondidas entre pagar la cuentas, cumplir con los deberes, encarar los errores del día a día. Eventualmente las descubro entre una buena copa de vino, un delicioso platillo en mi mesa, una charla ligera con amigas, una buena borrachera con amigos, en una centella que brilla en el escenario, mientras observo a mi familia jugando futbol en el patio, agitándome en el calor veraniego de esta primavera; las descubro sonriendo entre las hojas de los árboles, entre las notas de mi música preferida, entre el vigor deslizante de las pistas de baile, en los instantes en que escucho mi voz y escribo, en que analizo las reacciones de los jugadores que participan conmigo en el proscenio, en una dulce mirada que me descubre atónito maravillado por la vida, esta que nuevamente transcurre liviana, consciente de su finitud, pero liviana.

Esa dulce liviandad que nuevamente me abraza en calma, que regresó con ustedes, que se mantuvo con ustedes, que me curó junto con ustedes. Hoy celebro que estoy y lo que soy, gracias y junto a ustedes. Y si alguno ha partido o ha querido alejarse sepa que lo extraño, a quienes he ofendido me disculpo desde este corazón humano. "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...",  quizá alguna de ellas nos permita re-encontrarnos, de cualquier forma lo dejo a la vida.

Hace exactamente una año atrás tuve la oportunidad de ser nuevamente engendrado por mis padres y "bautizado" por ustedes, familia y amigos. Esa oportunidad brindada por la vida, para mi vida, antes terrorífica, hoy es el privilegio de poder decirles: gracias por mi vida, por lo compartido durante este año.

Que la vida esté con ustedes...

miércoles 8 de abril de 2009

Toda ayuda que puedan brindar será agradecida



Esto llegó a mi correo el día de hoy...







HOLA BUEN DIA, MI NOMBRE ES HECTOR FERNANDEZ, EL MOTIVO DE ESTE CORREO ES PARA PEDIRTE UN GRAN FAVOR, EL DIA 9 DE FEBRERO DE 2009 UNA INTEGRANTE DE MI FAMILIA FUE RAPTADA, SU NOMBRE ES ITZEL VAZQUEZ RIOS Y TAN SOLO TIENE 13 AÑOS, POR ESE MOTIVO TE PIDO QUE TE TOMES SOLO UNOS MINUTOS Y ME AYUDES A MI Y A MI FAMILIA A AGOTAR TODOS LOS RECURSOS POSIBLES PARA RECUPERARLA, PUES HOY NOS ENCONTRAMOS EN UNA SITUACION QUE JAMAS HUBIESEMOS IMAGINADO Y QUE NO LE DESEAMOS A NADIE, POR ELLO TE PIDO QUE REENVIES ESTE MENSAJE A TODOS TUS CONTACTOS Y LES INDIQUES QUE NO ES UNA CADENA QUE CONSUMIRA ESPACIO EN SU BANDEJA DE ENTRADA, Y DE IGUAL FORMA SI TU LA HAS VISTO EN LA CALLE O SABES DE SU PARADERO POR FAVOR AVISANOS, PUEDES CONTACTAR DIRECTAMENTE A ESTE CORREO fm.hector@gmail.com O A CUALQUIERA DE LOS TELEFONOS QUE APARECEN EN LA CIRCULAR QUE TE ENVIO DE LA PROCURADURIA DEL ESTADO DE TLAXCALA Y EN VERDAD MUCHAS GRACIAS DE ANTEMANO