El presidente de México ha manifestado que, dada la culpabilidad demostrada (en base a las propias víctimas) de la ciudadana francesa, debe cumplir en México una pena de 60 años de prisión.
El día de hoy el presidente Sarkozy ha solicitado nuevamente la extradición de la secuestradora, en virtud de los convenios de la Convención de Estrasburgo. Los legistas mexicanos han fundamentado en base a los mismos que México no tiene obligación de extraditar a la ciudadana si en su caso se le demuestra la culpabilidad.
Ante la crisis de gobernabilidad, demostrada claramente con las últimas elecciones, es conveniente que Felipe Calderón fomente acciones que lo fortalezcan. Ceder ante la presión francesa resultaría contraproducente, no sólo para su gobernabilidad, sería una contradicción evidente ante la supuesta contundencia con que ha decidido establecer una guerra contra el crimen organizado.
Y a Sarkozy no le vendría de más recordar el lema eje del discurso nacionalista francés "Liberté, Égalité, Fraternité". Si como dice, México es ya una democracia sólida, sería preferible que no interviniera en favor de una delincuente, de lo que no cabe duda, aplicando los principios de libertad, igualdad y fraternidad para con la soberanía de otra nación. Sarkozy no piensa en las víctimas ¿Desea la extradición? pues que antes ofrezca una entrevista con las víctimas de Florence para la nación y prensa francesas, que se conozca en La France la otra cara de la historia.
Sin embargo, Calderón tampoco puede eludir otro aspecto fundamental. La confusión y corrupción en torno al caso lo llevan a esta posición incómoda, en gran medida por su franca necedad (si señor presidente, necedad) al no hacer los movimientos necesarios, por el bien de la patria, en las instituciones de seguridad pública federal, quienes son responsables del enredo Cassez.
Señor presidente, tiene ante usted una oportunidad invaluable de fortalecer su posición. Este es el momento donde se requieren las verdaderas acciones contundentes, empezar por limpiar la casa no le vendría mal a su gobierno, a su investidura, pero ante todo, a los ciudadanos.
¿Cómo podemos esperar que en el exterior nos respeten si no establecemos ese mismo respeto dentro de casa? Presidente Calderón, en sus manos está cortar las verdaderas cabezas que sostienen la perversa fuerza del crimen organizado, ya no puede ignorarlas. Quizá existan compromisos difíciles de cumplir, pero es usted el presidente, y es de sabios cambiar de opinión.
El país necesita hasta la más pequeña muestra de compromiso con un verdadero cambio. Nosotros, los ciudadanos, y en la medida de los posible dado el entorno de crisis que vive el país, podemos contribuir, es cierto. Pero la cabeza que gobierna, razón por la que fue cerradamente elegido, debe marcar la pauta, debe emprender una acción determinante... arriesgar.
Así pues, si queremos que en lo futuro un Sarkozy o cualquier otro mandatario muestre respeto a nuestras instituciones, es necesario fundamentar ese respeto en la realidad.
Florence Cassez es culpable de secuestro. ¿Usted con qué culpas quiere cargar? ¿podrá con ellas?

